...Orgullo Peruano

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Niño peruano junto al símbolo patrio de Perú.

¡Feliz 28! Resuena en el Perú en estos días. La verdad, no siento que hoy vaya a ser un día feliz. Sobre todo cuando veo el desinterés del gobierno por la gente que se muere de hambre y frío en las altiplanicies andinas, junto a sus animales, y el pomposo discurso presidencial los ignoró por completo. O cuando percibo que la felicidad suena a ironía, porque seguimos dependiendo de muchos y solo somos un país agroexportador. Mañana, cuando el calor festivo baje sus decibeles volveremos a ser los mismos racistas de siempre, prejuiciosos y empobrecidos.

En estas fechas en donde se desbordan las emociones y se declaman los amores por la patria, representada a veces en un plato de comida, no queda sino decirles que: ¡Tanto amor me conmueve sobremanera! Y sin embargo, muchos olvidan que al parecer en el 2016 nos gobernará o una Keiko Fujimori, continuadora del gobierno más corrupto y ladrón de la historia; o un Alan García, que no sólo es ladrón y asesino sino que se codea con el narcotráfico, quien justifica con desparpajo la liberación de más de 3,000 narcotraficantes en su pasado gobierno. Y si de ironías se trata por ahí está la posibilidad de un gobierno del yanqui Pedro Pablo Kuczynski, que desde su cargo de ministro de economía en los gobiernos de Belaúnde y Toledo privatizó muchas empresas públicas y luego resultó ser parte de ellas, utilizando al Estado para su supremo beneficio.

Mientras seguimos así, de festejo en festejo, en medio de discursos patrioteros, la corrupción y violencia descarada de las bandas criminales avanzan, sin que nadie les ponga un alto, la vida no vale nada; es decir, la pus rebasa todas las dimensiones, incluso las desconocidas. Por eso, les digo, no me vengan con banderitas colgadas en balcones o repintando fachadas fastuosas. Se cambia para que nada cambie.

La verdad es que la independencia fue dada para un puñado de blancos y criollos que nunca se han ido. Nuestros hermanos indígenas siguen esperando el sueño de los justos, sus tierras retaceadas o sujetos a los poderes de las transnacionales. Perú, país que sigue siendo una promesa con sus 194 años cumplidos. Pese a que ahora hay más dinero que antes, también hay más ladrones de cuello y corbata, donde la asistencia sanitaria agoniza y la educación pública crea a cuasi analfabetos y el nivel cultural cada día se desvaloriza.

En estos días, también recordemos las entrevistas hechas a los propios congresistas, esos que están convencidos que han sido elegidos en su cargo para tratar de sacar el mayor provecho posible. Esos que no leen porque no quieren. Que se regodean de su puesto y son una panda de ineptos (salvo escasas excepciones). Frente a este Congreso, no hay vals de Polo Campos que me haga sentir el orgullo de ser peruana.

Jorge Basadre se espantaría de estar vivo. De ver cómo los canales de televisión nos han invadido con todo su mal aliento y rebuzno incluido. La generación del 50, de grandes escritores, poetas y docentes universitarios llamarían a un estado de sitio para intentar arreglar esta maraña de incultura y dejadez en todos los jóvenes que prefieren los realities a leer un buen libro. Y para escándalo ahora hay un nuevo engendro en televisión, aparte de toda la bazofia que existe ya, ha salido de la unión de Laura Bozzo y Magaly Medina y se llama Andrea Llosa con su NUNCA MÀS...

De ese Perú que viví con mis 52 años, ahora casi ya no queda nada. Fuimos una generación donde los jóvenes buscábamos ansiosamente presentaciones de libros, y juntábamos los pocos centavos que podíamos para comprarnos ‘Los Heraldos Negros’ de Vallejo o ‘El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo’ de Arguedas, o ‘El Caballero Carmelo’ de Valdelomar, o ‘La Casa de Cartón’ de Martín Adán y tantos otros…Donde nos entusiasmábamos por ir a los cines clubes a ver una buena película de Einstein, Buñuel o Kurasawa. Sí quedamos algunos de esos… Somos zombies que andamos sobreviviendo reclamando en el camino…

La cultura se ha reducido a cotilleos de quién le saca la vuelta a quién. En las tertulias en familia se habla de si se casó no sé quién con no sé cuántos, de las modelitos tal o cual…Es deprimente. Ahora celebramos, el día del ceviche, el día del pollo a la brasa, el día del amigo con derecho a roce…esa es la marca Perú, que vende, que de tanta huachafería ya hemos trascendido.

Yo no tengo la certeza de mi orgullo peruano, he trabajado en Japón, Venezuela, España, etcétera, conozco otras realidades y por supuesto la de mi país. A mí, comer ceviche o lomo saltado no me hace más peruana ni me representa. Podría decir que me siento orgullosa de ser peruana al escuchar cantar en quechua por primera vez, el himno nacional a través de la preciosa voz de Silvia Falcón. O también por los maestros que he tenido y los incondicionales amigos que me acompañan siempre como una aureola, por donde el destino me llevó.

Por eso estoy segura de decir, antes que sentirme orgullosa de ser peruana, me siento orgullosa de ser humana, porque logro sobrevivir a la adversidad, al desempleo. Porque veo que muchos no han perdido su dignidad frente a la pobreza que cabalga con los bárbaros de este planeta. Orgullosa sí, de ver que la solidaridad sigue firme, que se levanta como un faro frente a la indiferencia desenfada que existe en estos días.

Sí, orgullosa de ser humana, de no haber degradado mis valores. Por eso, si a tengo que felicitar a algunxs en estos días, es a lxs peruanxs auténticxs, que da a día escriben con sudor su lucha diaria con la vida adversa que les ha tocado vivir, o a quienes siguen bregando por arrancarle una victoria a la justicia, en su litigio diario como peruanxs. Orgullosa del caramelo digno que mujeres y hombres se ganan con horas que se gastan entre bus y bus, en medio de la angustia diaria de lograr llevar el pan a sus hijos. Para todxs esxs ciudadanxs de a pie, vaya mi más caluroso saludo. En ellxs descansa la moral de una nación, el peso de un crucifijo.

Llegará el día en que ni las banderas ni ningún otro símbolo patrio diferencien a nuestros pueblos. Llegará el día en que ni fronteras ni muros ni vallas nos haga sentir mejores que nadie. Llegará el día en que nadie estará orgullosx de las telas teñidas de colores, y si, de una raza unida, la raza humana!

Llegará el día como decía el gran vate Cesar Vallejo, llegará el día hermano... Ponte de pie!.

Para El Hispano: Patricia Arroyo Murga.

Lima, Perú, julio de 2015.

 

 

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