Presentación del libro póstumo de Eduardo Galeano

Imagen de fuceta

CASA DE AMÉRICA PRESENTA “EL CAZADOR DE HISTORIAS”, OBRA PÓSTUMA DEL ESCRITOR URUGUAYO, EDUARDO GALEANO, CUANDO SE CUMPLE UN AÑO DE SU DESAPARICIÓN

El día del aniversario de su muerte, el 13 de abril, Casa de América presenta la obra póstuma del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano. La obra se llama “El cazador de historias”, un legado de su talento, su imaginación, verdad y compromiso. Figura principal de las letras iberoamericanas, al autor de “Las venas abiertas de América Latina” se le conoció por ser la voz de los que él mismo llamó “los nadies”, y por llenar sus páginas de alegatos por el cumplimiento de los derechos humanos y la justicia social.

La Casa de América presentaba ayer, día 13 de abril, la obra póstuma de un grande de las letras latinoamericanas, el uruguayo Eduardo Galeano. La fecha de la presentación de la obra “El cazador de historias”, no fue casual. Hacía un año de la desaparición del escritor que murió en Montevideo víctima de un cáncer de pulmón. De esta manera la presentación de “El cazador de historias” se coinvirtió en un aniversario, en una celebración, un homenaje.

El editor de su obra en España, Jesús Espino, de Siglo XXI, presentó al hombre y su obra de una manera muy emotiva. Fue tras la emisión de un video grabado de una de las conferencias del escritor y periodista uruguayo. Espino comenzó diciendo que Galeano trabajó a lo largo de su vida en la búsqueda de la perfección, de hecho decía el autor que “se escribía con la parte de atrás del lápiz, la que lleva la goma de borrar”. Espino continuó diciendo que “ese era un día que un editor no quisiera celebrar, el de la presentación de una obra póstuma”. Informó al auditorio que “El cazador de historias” quedó escrita en su integridad antes del fallecimiento del escritor. No se trataba, por tanto, de una recopilación de textos inéditos, sino de una obra completa, de un regalo para sus lectores y sobre todo para los que no lo son, aquellos a quienes la sociedad desprecia, “los nadies”, como él los llamaba: “Las víctimas, los olvidados, los que dan sentido a su denuncia social. Aquellos que no son, aunque sean, que no son seres humanos, sino recursos humanos, que no tienen nombre, sino número, que no tienen cara, sino brazos... Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”.

Eso intentaba: “Ser capaz de mirar lo que no se mira, pero que merece ser mirado, como las historias de la gente anónima que los intelectuales suelen despreciar. Mirar ese micromundo que alienta la grandeza del universo. Ser capaz de contemplar ese universo desde el ojo de la cerradura y asomarse, desde las cosas chiquitas a los grandes misterios de la vida, como de la humana persistencia de pelear por un mundo que sea la casa de muchos, y no, la casa de poquitos y el infierno de la mayoría”. Y en esa primera parte, en esa primera mirilla de la cerradura mundial, aparecen ellos: “Los nadies”.

Su obra destila firmeza, verdad y compromiso. Ahora y desde el principio de su carrera el escritor cubrió sus páginas de alegatos por el cumplimiento de los derechos humanos y la justicia social. Como dice Espino, Galeano nunca reculó, nunca se movió de sus convicciones y en este libro, de nuevo, lo recuerda.

El escritor, poco dado a escribir de sí mismo, nos ofrece al final del relato, un puñado de historias que nos dan pistas de su biografía, sus años de infancia y juventud, sus primeros viajes por América Latina, las personas que marcaron su vida y su escritura, así como sus ideas sobre la muerte.

Luís Goytisolo, miembro de la Real Academia Española y Premio Nacional de las Letras Españolas 2012, intervino durante la presentación del libro para contar al auditorio que había descubierto, tras la lectura de “El cazador de historias”, una serie de paralelismos, tanto en la vida como en la obra de Galeano, con las suyas propias: como la del episodio en que el escritor uruguayo cuenta que pegó a un compañero de colegio por confesarle que los Reyes Magos eran los padres, como por su afición al dibujo, a los paseos matutinos, a la escritura a mano. Lo que dejó claro Goytisolo es que esas líneas siempre han sido paralelas porque nunca se juntaron. Sus obras son muy distintas. Dijo Goytisolo que nos encontrábamos ante un escritor de extraordinaria imaginación que recordaba a Jorge Luís Borges. Con una vertiente intelectual y otra paradójica y disparatada. Considera “El cazador de historias” como un libro “testamentario, un legado de su talento, diverso e idéntico a sí mismo al mismo tiempo”.

Por último Carlos Martín Beristain, más que doctor en psicología y profesor del Máster de Cooperación al Desarrollo, amigo de Galeano. Intervino durante la presentación para decir que esa fecha, la del 13 de abril, era una fecha para no olvidarse de seguir viviendo, como hubiera dicho el maestro uruguayo que, según palabras de Beristain “se fue vaciando de historias para contárnoslas”.

A grandes, muy grandes rasgos de su vida y su obra terminaremos diciendo que nació en Montevideo en el seno de una familia de clase alta, católica, que se casó tres veces y que tuvo tres hijos. Que en su juventud, antes de escribir como literato y como periodista, trabajó como obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de bancos.

Comenzó su carrera periodística en 1960 en que editó el semanario Marcha que tuvo como colaboradores a Mario Vargas Llosa y a Mario Benedetti. Fundó también la revista cultural Crisis, ésta en 1973 durante su exilio en Argentina. De regreso a su país fundó otro semanario, Brecha en 1985.

Gran estudioso de la historia política y social de Latinoamérica, escribió en 1971 una de sus obras más conocidas, “Las venas abiertas de América Latina”, un análisis de la explotación del continente sudamericano desde Colón hasta nuestro días, en que plantea reflexiones como “El subdesarrollo no es una etapa en el camino del desarrollo; es el resultado histórico del desarrollo ajeno”, “Todas riquezas han resultado de un proceso histórico de estafa colosal, los ricos dicen a los pobres: si se portan bien, serán como nosotros”. Junto a esta reflexiva y gran obra figuran otras como “Memoria de Fuego” (1982), “El fútbol a sol y sombra” (1995) “Patas arriba: Escuela del mundo al revés” (1998), “Los hijos de los días” (2011) y “Mujeres” (2015).

Ha sido nombrado Doctor Honoris Causa por las Universidades de La Habana, El Salvador, Veracruz(México), Córdoba (Argentina), Cuyo (Argentina) y Guadalajara (México) y entre sus galardones, el más apreciado ha sido el Premio Stig Dagerman (2010), el más prestigioso que se concede a las letras en Suecia “por reconocer la importancia de la libertad en la palabra y por estar siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados y por escuchar y transmitir su testimonio mediante la poesía, el periodismo, la prosa y el activismo”.

 

Fdo: Araceli Pascual Arranz.

Califica este artículo: 
No votes yet
Compartir: 

EL HISPANO en FACEBOOK